


Tenso mano a mano entre Villegas y Catena por el paro docente y la escasez de recursos

La crisis de la educación pública en Tierra del Fuego volvió a exhibir la distancia irreconciliable entre las autoridades legislativas y los referentes del sector sindical. Durante un intercambio en comisión, los discursos se tensaron entre la necesidad imperiosa de mantener a los alumnos en el aula y las denuncias por el vaciamiento de programas básicos que sufren las escuelas de la provincia.
El reclamo por la interrupción recurrente de las clases fue uno de los ejes centrales del debate. Desde el ámbito parlamentario se enfatizó el desgaste que genera la conflictividad gremial sobre el derecho a la educación de los estudiantes.
“Estoy asqueado y cansado de que en Tierra del Fuego no haya clases”, manifestó el legislador Pablo Villegas, quien a su vez planteó que el foco principal de la política pública debe estar puesto en “resguardar el acceso a la enseñanza por encima de cualquier disputa” de índole política o gremial: “El objetivo es resolver el conflicto, el interés superior está por encima del interés sectorial, que es que los menores puedan llegar a tener un ejercicio oportuno y útil del derecho a educarse”.
Sin embargo, la postura sindical rechazó de plano que la crisis responda a una falta de voluntad de diálogo o al mero ejercicio del derecho a huelga, focalizando su crítica en el impacto directo que las políticas de ajuste tienen sobre el alumnado.
“Usted dice que defiende al pibe, pero al pibe lo esquilmaron de derechos: le sacaron el comedor, le sacaron el Conectar Igualdad, le sacaron el transporte, le sacaron el acceso al libro”, replicó Horacio Catena, desestimando la idea de un análisis descontextualizado del conflicto.
Y sumó: “Ese pibe no es una cosa en abstracto; es el hijo del laburante por el que yo le vengo a decir que sancione el financiamiento para que haya comedor. El pibe que usted habla que tiene que estar en la escuela es el pibe que está en la puerta de la técnica porque está rota”.
En esa misma línea, se expuso una problemática estructural en alza: el traslado masivo de alumnos desde las instituciones privadas hacia las públicas debido al deterioro socioeconómico de las familias.
“¿Sabe cuántos migraron? Alrededor de 800 pibes, lo que significa que el 10% de la matrícula del privado pasó al público porque los padres no pudieron pagar más la cuota. Pero no se tocó el 10% de los recursos a las entidades privadas que tienen menos chicos”, recriminó, señalando la inacción parlamentaria para reasignar partidas en favor de las escuelas estatales sobrecargadas.
El contrapunto derivó rápidamente en acusaciones personales sobre la responsabilidad política y el nivel de representación institucional. Frente a los cuestionamientos por la continuidad de los paros aun si se aprueban normativas presupuestarias, la postura legislativa insistió en que las huelgas sistemáticas perjudican a la sociedad: “Tengo problemas con algunos dirigentes como vos que vienen llevándose puesta la educación pública en Tierra del Fuego”, recriminó Villegas.
La respuesta sindical no tardó en llegar, desestimando la autoridad del discurso parlamentario y cuestionando el verdadero compromiso del poder legislativo con el sistema educativo.
“Acá está repartida la representación popular, no tiene el monopolio de la representación popular”, expresó Catena, cerrando con una dura recriminación sobre el historial legislativo: “Si usted no quiere generar ningún instrumento para beneficiar la educación pública no me va a sorprender, porque nunca hizo nada salvo tratar de hacer alguna cosita”.





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