Castillo sobre la crisis energética en Ushuaia: “Si no hay contratiempos, pasamos justito”

La funcionaria normalizó la precariedad del sistema eléctrico local y reconoció que “no hay margen de error”. Sin soluciones de fondo, el bienestar de los vecinos durante los meses más fríos del año dependerá del azar.
Provinciales22 de junio de 2026

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Confirmando que la improvisación es crónica en la gestión de Gustavo Melella, la ministra de Energía de Tierra del Fuego, Gabriela Castillo, dejó en claro que el suministro eléctrico de Ushuaia pende de un hilo para este invierno.

Con un optimismo que roza la irresponsabilidad, la funcionaria sentenció que la provincia pasará los meses más fríos del año bajo la única y milagrosa condición de que “no tengamos contratiempos”.

Esta insólita respuesta brindada a los medios tras la inauguración de la aerosilla del complejo invernal Martial, traslada toda la responsabilidad de la crisis energética al azar o a la buena fortuna, exponiendo la vulnerabilidad de un sistema que carece de planes de contingencia serios.

Para justificar la fragilidad del servicio, Castillo recurrió a una metáfora casi vergonzosa para la investidura de una ministra de Energía: “La sábana es cortita, eso es una realidad”, admitió sin rodeos, confirmando que el sistema se encuentra al límite absoluto de su capacidad.

En lugar de ofrecer soluciones estructurales o garantías concretas a la población que debe afrontar las bajísimas temperaturas del invierno fueguino, la funcionaria normalizó la precariedad y confesó que el suministro habitacional actualmente se sostiene gracias a restricciones parciales aplicadas en las horas pico -de 18 a 23 horas- a los sectores hotelero e industrial.

El colmo del desmanejo quedó al descubierto cuando Castillo detalló la situación de la infraestructura clave. Reconoció que el Gobierno provincial trabaja contra el reloj y que ni siquiera han podido realizar el mantenimiento integral definitivo de la turbina Rolls-Royce porque “hoy no podemos sacar un equipo de línea” y porque todavía siguen esperando un panel de control importado que no ha llegado. 

Depender de que las agendas de multinacionales como Siemens o Sullair se alineen con las urgencias locales, mientras se reconfigura el sistema “día a día”, evidencia una preocupante falta de planificación a largo plazo.

Como supuesta solución de emergencia, la ministra confirmó que el Estado provincial dispone de generadores alquilados instalados en el Centro de Distribución de Vialidad. Sin embargo, su argumento para no utilizarlos de manera preventiva sumó un nuevo capítulo de polémica al admitir, de forma descontracturada, que estos equipos alternativos “te comen el hígado en combustible”.

Esta insólita declaración no solo grafica el enorme costo económico que significa para la provincia emparchar la desinversión, sino que deja en evidencia que el encendido de los respaldos se dilata por razones presupuestarias.

La respuesta de la ministra Castillo frente a la inminente amenaza de apagones invernales constituye una preocupante muestra de resignación oficial. Asegurar que la comunidad pasará el invierno “justito, sin sobrar nada” y atar el bienestar de los hogares a la absoluta ausencia de imprevistos técnicos es una ligereza inaceptable.

En un territorio donde la energía eléctrica y la calefacción son cuestiones de vital supervivencia, la política del “vamos viendo” y el azar se vuelven una vergonzosa respuesta ante una crisis previsible que requería previsión, inversiones oportunas y respuestas a la altura de las circunstancias.

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