Crecen las alarmas en torno al pago el bono TFU27 por la caída de las regalías

La cuota 37 de más de U$S 6.600.000 debe pagarse en julio. Además de esa suma, los acreedores retienen una garantía de 1,35 veces el monto. El mes pasado no llegó a cubrirse y, en resguardo, se retuvieron más recursos de los previstos.
Economía11 de junio de 2026

Autoridades del Ministerio de Economía de Tierra del Fuego siguen muy de cerca, por estos días, la evolución de las jornadas de prepago del bono Fuego TFU27 que la provincia emitiera en el mercado internacional durante la gestión de Rosana Bertone y cuyo cumplimiento está garantizado a través de regalías hidrocarburíferas.

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Ocurre que, por la permanente disminución en los ingresos percibidos por Tierra del Fuego, la administración de Gustavo Melella quedó en posición incómoda, que solo podría evitarse si dichas regalías logran el esperado repunte en los próximos meses. Por ahora, en Casa de Gobierno, siguen muy de cerca la situación.

 

Lo que viene

 

El gobierno provincial debe afrontar el pago de la cuota 37 del bono Fuego TFU 2027 el 21 de julio. Dicha cuota estipula una amortización de 4.900.000 de dólares, con intereses por 1.732.273 de dólares, lo que equivale a una cuota total de 6.632.273 de dólares con un saldo de deuda de 72.520.000 de dólares.

Cabe recordar que el TFU 2027, emitido en abril de 2017 por un total de 200 millones de dólares, a una tasa anual del 8,95 % y con vencimiento previsto para abril de 2027, fue posteriormente refinanciado en enero de 2024 con un 90 % de adhesión de los acreedores, modificando las condiciones originales para aliviar los vencimientos de capital a corto plazo sin alterar el monto total de la deuda ni la tasa de interés, pero estirando los plazos hasta enero de 2030.

Otro dato a tener en cuenta es que, para garantizar el pago de esa deuda se diseñó un esquema particular. Las regalías hidrocarburíferas provinciales fueron cedidas parcialmente a un fideicomiso administrado por el Bank of New York Mellon (BNYM). De esta manera, antes de llegar a las cuentas provinciales, una parte de los recursos queda indefectiblemente afectada al pago del bono.

Por estos días, las regalías hidrocarburíferas continúan ingresando a la cuenta del banco neoyorquino. Antes de que esos recursos puedan ser utilizados por la provincia, el fideicomiso debe verificar que se encuentren cubiertos los compromisos futuros de la deuda. Para ello existe un mecanismo de protección basado en indicadores de cobertura.

Al momento de afrontar el vencimiento de julio de 2026, la relación de cobertura del fideicomiso quedará ubicada por debajo del umbral de 1,35 veces. Se trata de un dato relevante porque ese nivel opera como una especie de colchón de seguridad dentro de la estructura financiera del bono.

Mientras la cobertura se mantiene por encima de 1,35 veces, el fideicomiso puede liberar recursos excedentes hacia la Tesorería provincial. Pero cuando cae por debajo de ese nivel, una mayor proporción de las regalías queda retenida dentro del fideicomiso para reforzar la garantía de pago a los acreedores.

Por eso, que la cobertura haya perforado ya en la cuota anterior ese umbral no significa que la provincia haya entrado en default inmediato, aun cuando las alarmas se hayan encendido. Lo que significa es que el mecanismo de protección comenzó a retener una mayor cantidad de recursos dentro del fideicomiso.

En términos prácticos, el primer impacto no lo sienten los bonistas sino las finanzas provinciales, ya que disminuye la cantidad de regalías que llegan a la Tesorería para libre disponibilidad.

 

Rezar y esperar

 

La pregunta que hoy sigue el mercado no es si el próximo vencimiento del TFU 2027 podrá pagarse, sino si el flujo de regalías será suficiente para recomponer nuevamente esa cobertura y permitir que vuelvan a liberarse fondos hacia la provincia.

Y allí entran en escena dos factores clave: la producción hidrocarburífera y el precio internacional del petróleo. Las regalías dependen directamente de ambas variables. Si la producción aumenta y el petróleo se mantiene en niveles de precios elevados, los ingresos que alimentan el fideicomiso crecerán y la cobertura tenderá a recuperarse. Si ocurre lo contrario, la presión sobre el esquema financiero del bono podría prolongarse.

En definitiva, la discusión actual sobre el TFU27 no gira hoy alrededor de un default, aun cuando las señales empiecen a llamar la atención de los bonistas. Sin embargo, la caída de la cobertura por debajo de 1,35 veces constituye una señal de alerta que merece ser observada con atención.

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