Augsburger: “No sea cosa que la reforma sea para quitar obstáculos para el poder de turno”

El abogado y ex convencional de 1991, consideró que “una Constitución no es la imposición de un grupo determinado, es el producto de la coincidencia”. “Para modificar la Carta Magna, primero hay que haberla cumplido en su totalidad”, planteó.
Política07 de mayo de 2026

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El abogado y convencional constituyente a cargo de la redacción de la Constitución de Tierra del Fuego, Luis Augsburger, rechazó el intento de reforma de la Carta Magna que pretende llevar adelante el gobernador Gustavo Melella por considerar que el proceso no fue consensuado con múltiples sectores de la sociedad, entre otras razones.

En Costo Político por Radio Provincia, el respetado letrado ushuaiense admitió que “coincido plenamente con que, si bien la envergadura de una Constitución en cuanto a ordenamiento de las conductas dentro de una sociedad está fuera de toda discusión, no es menos cierto que, por la actualidad, eso no es lo que se lleva la atención de la ciudadanía sumida en necesidades básicas insatisfechas”.

“Ha vuelto a tener vigencia está antigua, pero no inútil, frase de ‘necesidades básicas insatisfechas’. Entonces, por el contexto que vivimos la comunidad tiene otros problemas, que son acuciantes y más importantes”, consideró.

Así, manifestó que “por eso expreso mi postura que no es el tiempo de la modificación de la Constitución, porque lo esencial para modificar una Constitución, primero es haberla cumplido en su totalidad para ver qué es lo que realmente se necesita. No sea cosa que estemos en presencia de modificación de algunos artículos, porque son un obstáculo para el poder de turno o para quién quiere seguir ostentando ese poder”.

“En segundo lugar, creo que se necesita tranquilidad de espíritus, no una sociedad en estado de necesidad y con beligerancia. Es el espíritu sano el que hace a una sana vida en comunidad y en democracia. Y no creo que esas condiciones estén dadas, y, si no tan dadas, es muy difícil encontrar consensos”, explicó.

Asimismo, dijo que “una Constitución no es la imposición de un grupo determinado, es el producto de la coincidencia después de discusiones maduras y sensatas de distintas personas, muchas de las cuales debaten desde pensamientos distintos” y añadió: “Si vamos a celebrar un nuevo contrato social con la comunidad, que ni más ni menos es una reforma constitucional, lo debemos hacer con la cordura y la sensatez necesaria, como para que no sea un saco que se pone y se saca de acuerdo a las conveniencias del poder de turno”.

“En ese contexto, una de las cosas que más se le reprocha al gobierno provincial es haber llevado adelante este proceso desde que se declaró la necesidad de reformar la Constitución, sin habernos contado, en definitiva, y también en profundidad, cuáles eran los cambios que se le querían realizar a la Carta Magna de Tierra del Fuego”, criticó.

Augsburger, a su vez reflexionó que “justamente por ahí se empieza, por explicar a la comunidad, a los referentes políticos, a los partidos políticos, a las organizaciones no gubernamentales y a distintos sectores que conforman la vida de una comunidad, qué es lo que se pretende con la reforma y no vender estampitas”.

“Melella no puede decir que vamos a tener un futuro mejor por los próximos 30 años con la reforma de la Constitución, dar a entender que va a haber trabajo, que va a mejorar la educación, que las necesidades de la gente van a comenzar a ser satisfechas, que la calidad institucional va a mejorar”, argumento y sumó: “Por eso le pregunto: ¿Y por qué no probamos con esta Constitución para mejorar la calidad institucional, si están dados todos los elementos en esta Carta Magna del año 1991, como para que lleguemos a la calidad institucional que se pretende?”.

En ese sentido, aseveró que “lo demás son cuestiones, maquillajes, que se pretenden buscando no sé qué objetivo, que no me atrevo a aseverar que sea un objetivo político sectorial o personal, pero que tengo mis reservas al no tener otro elemento de juicio como para poder cotejar con estas falacias que se pretenden hacer creer a la comunidad como verdades que va a traer aparejada la modificación de una Constitución”.

Finalmente, Luis Augsburger razonó que “si todo esto se hubiese discutido, si la declaración de la necesidad de la reforma de la Constitución, en vez de la fría enumeración de los artículos que se pretenden modificar, se hubiese dicho, seguramente, la cuestión hubiese sido más larga en el tiempo, pero mucho más fructífera, porque, reitero, la Constitución no es un saco que se pone y se saca de acuerdo a una coyuntura política determinada”.

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