


Con fuertes matices, Tierra del Fuego reaccionó al discurso de Milei sobre Malvinas

El reciente mensaje en cadena nacional del presidente Javier Milei, centrado en la reafirmación del reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, el impulso normativo para sancionar a empresas que exploten recursos sin autorización argentina y el anuncio de mayor presupuesto para la construcción de la Base Naval Integrada en Ushuaia, desencadenó un inmediato y complejo abanico de repercusiones en todo el arco político de Tierra del Fuego.
Las declaraciones en medios de comunicación y las publicaciones en redes sociales de los principales referentes en funciones y con aspiraciones ejecutivas y legislativas de cara a 2027 mostraron posturas que van desde el respaldo sin fisuras hasta la dura contraposición con la política socioeconómica desplegada en la región por el Gobierno nacional.
En el plano del Poder Ejecutivo provincial, la lectura del gobernador Gustavo Melella combinó una recepción favorable del giro discursivo con la exigencia de sostener los pronunciamientos en el tiempo.
El mandatario fueguino expresó que como gobernador destaca el cambio de posición del Gobierno nacional respecto de la causa de las Islas Malvinas, agregando que, si por fin se puede empezar a frenar esta sangría que implicaba la situación del archipiélago, “bienvenido sea”.
La postura del jefe de la administración fueguina reflejó el delicado equilibrio de la provincia frente a un anuncio que toca la fibra medular de su jurisdicción territorial y geopolítica y le valió fuertes críticas desde los sectores opositores por considerar que “se entregó” ante los libertarios.
Por el lado de los ejecutivos municipales, la mirada estuvo marcada por la necesidad de integrar la soberanía territorial con la realidad productiva de las ciudades. El intendente de la capital provincial, Walter Vuoto, subrayó que Malvinas es una causa “de todos los argentinos” y va a encontrar a Ushuaia acompañando cada paso serio que se dé, aunque aclaró que desde la gestión municipal se pide “coherencia”, rematando con la premisa histórica de que las Malvinas fueron, son y serán argentinas.
Desde el norte insular, el intendente de Río Grande, Martín Perez, vinculó de forma directa la alocución presidencial con el presente industrial de su ciudad, al sostener que Milei “habló de soberanía por Malvinas y al día siguiente su Gobierno avanzó sobre la industria fueguina”, añadiendo que “el arraigo también forma parte de la soberanía” y que en Río Grande cada puesto de trabajo que se pierde afecta familias, proyectos de vida y arraigo.
Por su parte, el intendente de Tolhuin, Daniel Harrington, enfatizó que “cualquier anuncio respecto a Malvinas debe sostenerse con hechos y no con discursos”, remarcando que la soberanía también se defiende protegiendo los recursos, la producción y el trabajo de los fueguinos.
El debate en el Congreso de la Nación exhibió identidades contrapuestas entre los representantes de la provincia. En el Senado, la parlamentaria opositora Cristina López recurrió a las redes sociales para cuestionar la novedad de los anuncios y lanzar un irónico “te volviste peronista”, señalando que “todo es humo para que no se hable del ajuste salvaje que lleva a la miseria a millones de argentinos y argentinas”, además de considerar que las leyes, el Consejo de Malvinas y el proyecto de la Base Naval Integrada ya existen.
En tanto, el ex senador radical Pablo Blanco, en una postura de acompañamiento crítico dentro del bloque opositor, indicó que se acompaña cualquier medida en defensa de los derechos soberanos, pero aclaró que “la verdadera política de Estado sobre Malvinas no puede desligarse del desarrollo geopolítico e industrial de Tierra del Fuego”.
En la Cámara de Diputados, la defensa del mensaje presidencial estuvo a cargo del oficialista Santiago Pauli, de La Libertad Avanza, quien aseveró que el presidente “dejó en claro que la soberanía no es un discurso para la tribuna”, sino una política real de defensa, presencia territorial y firmeza diplomática para proteger lo que es de la Argentina.
Como contraparte, el diputado nacional Jorge Araujo Hernández sostuvo que “no se puede hablar de defender las islas mientras se debilita la presencia del Estado en la isla grande y se ataca al régimen promocional que sostiene a la población”.
Las plataformas digitales sirvieron también para que otras figuras con peso territorial y proyecciones hacia los próximos turnos electorales sentaran su posición. El legislador provincial radical Federico Sciurano -titular de la Comisión Malvinas del parlamento fueguino- manifestó que celebrar las coincidencias en materia de soberanía “no obliga a callar sobre el impacto de las políticas económicas nacionales en Tierra del Fuego”, concluyendo que la causa Malvinas se defiende también haciendo fuerte a la provincia en producción, conectividad y empleo.
Asimismo, la legisladora Laura Colazo, del Partido Verde, planteó que cualquier endurecimiento normativo contra la pesca e hidrocarburos ilegales en el Atlántico Sur es positivo, pero advirtió que “el compromiso soberano debe ser integral y que no se puede hablar de soberanía en el mar si se desprotegen los ecosistemas locales y los recursos estratégicos de la isla”.
En contraste, el senador Agustín Coto valoró la transmisión oficial señalando que el mensaje del presidente marca una “bisagra histórica” basada en presencia real en Ushuaia con la Base Naval Integrada y contundencia legal contra quienes explotan recursos ilegalmente, sintetizando la postura del oficialismo nacional bajo el concepto de “menos relato y más hechos soberanos”.
La suma de declaraciones expuso con claridad que, si bien la causa del Atlántico Sur opera como un punto de encuentro conceptual, la política fueguina juzga la iniciativa presidencial a la luz del complejo escenario socioeconómico que atraviesa la isla.





Bogado: “Río Grande funciona gracias a una gestión equilibrada y con convicción política”
Política03 de septiembre de 2026
Coto y el adelantamiento los tiempos políticos: “El que está en campaña mucho tiempo no llega”
Política01 de septiembre de 2026


