---
canonical_url: "https://costopolitico.com.ar/contenido/645/gastar-mas-no-es-gastar-bien-y-tierra-del-fuego-lo-sabe-muy-bien"
title: "Gastar más no es gastar bien y Tierra del Fuego lo sabe muy bien"
article_type: "NewsArticle"
description: "Con uno de los presupuestos por alumno más altos del país, la provincia sigue acumulando desorden administrativo y licencias sin auditar. La abundancia de recursos contrasta de manera alarmante con la incapacidad del gobierno para gestionar el dinero de todos."
main_image: "https://costopolitico.com.ar/download/multimedia.normal.8b38b90538167470.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp"
date_published: "2026-09-09T18:51:00-03:00"
date_modified: "2026-09-10T18:55:32-03:00"
author_name: "Christian Bisso"
author_url: "https://costopolitico.com.ar/usuario/2/christian-bisso"
category_name: "Opinión"
category_url: "https://costopolitico.com.ar/categoria/11/opinion"
---

# Gastar más no es gastar bien y Tierra del Fuego lo sabe muy bien

![editorial_09092026](/download/multimedia.normal.8b38b90538167470.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

Tierra del Fuego enfrenta una paradoja dolorosa e innegable: tiene recursos de sobra para financiar un sistema educativo de excelencia, pero el gobierno administra de manera notoriamente deficiente.

La discusión presupuestaria para 2027 vuelve a poner bajo la lupa el gasto en educación, la superposición de horas cátedra y la ineficiencia crónica de la gestión provincial. La provincia cuenta con los fondos, financia una estructura hipertrofiada y gasta más que casi cualquier otra jurisdicción del país, pero la calidad del servicio que reciben los estudiantes sigue severamente resentida.

El centro de la polémica pasa hoy por las horas cátedra. El proyecto de presupuesto del próximo año propone autorizar 1.008.000 horas, lo que implica una reducción del 16% en comparación con las 1.200.000 solicitadas en años anteriores.

Y al conocer ese número, el foco de la discusión no debería ser recortar o gastar menos, sino la absoluta falta de transparencia sobre cómo se gestiona ese recurso. El Gobierno provincial baja o sube los números en el papel, pero en la realidad los controles fallan, las liquidaciones verdaderas terminan superando ampliamente los topes legales y nadie explica a qué se destina concretamente cada hora catedra presupuestada.

Que quede claro: Tierra del Fuego tiene recursos para sostener su sistema, pero la administración estatal demuestra día a día que gasta mal.

La desproporción entre la abundancia de recursos y los resultados es demoledora. La provincia destina un promedio estimado de más de 12 millones de pesos anuales por alumno, ubicándose como la segunda que más invierte por estudiante en toda Argentina, muy por encima de la media nacional.

Además, registra una relación de apenas seis alumnos por docente, el número más bajo de todo el país. Y mientras la matrícula escolar cae por cuestiones demográficas, la masa salarial y la cantidad de cargos no dejan de presionar sobre las cuentas públicas.

La conclusión es inequívoca: Tierra del Fuego dispone de una masa crítica de dinero extraordinaria, pero el gobierno administra esos fondos sin planificación ni criterio.

A esta falla de gestión se suma el descontrol en las suplencias y la asignación distorsionada de funciones. Se llegan a pagar dobles sueldos para cubrir un mismo puesto mientras prolifera el ausentismo, al tiempo que se asignan cientos de horas cátedra para tareas administrativas de oficina en lugar de destinarlas a la enseñanza en el aula.

Se gasta fortunas en sostener suplentes y burocracia, pero los salarios reales de los docentes de aula pierden frente a la inflación y el conflicto gremial paraliza las escuelas año tras año. Nuevamente queda en evidencia la misma constante: hay presupuesto disponible, pero el Gobierno provincial ejecuta mal cada peso.

El colapso en el servicio educativo no es solo salarial, sino también edilicio. A pesar de los multimillonarios programas de infraestructura anunciados con bombos y platillos, los colegios continúan suspendiendo clases por falta de gas, fallas en la calefacción o problemas de agua.

Entre paros docentes, desobligaciones, asambleas y edificios en mal estado, en un solo año se pierden decenas de días de clase y los alumnos terminan asistiendo a menos de la mitad del calendario escolar previsto.

Se invierte dinero a mares, pero la falta de gestión preventiva hace que las escuelas sigan cerradas. Tierra del Fuego cuenta con recursos económicos de sobra, pero el gobierno gasta de forma ineficiente y demuestra día a día que es incapaz de garantizar lo más elemental: aulas abiertas.

El dilema educativo de la provincia no se resuelve dibujando reducciones mágicas en una planilla de presupuesto. Recortar horas en los papeles no sirve de nada si en la práctica se sigue liquidando sin control.

Para ordenar la educación no hace falta ajustar a ciegas ni recortar la enseñanza; hace falta administrar con responsabilidad, auditar las suplencias, mantener las escuelas en estado habitable y a tiempo y priorizar el aprendizaje de los chicos.

La provincia posee la riqueza y los fondos necesarios para ser un modelo educativo nacional, pero mientras la gestión de **Gustavo Melella** siga gestionando de manera errática e ineficiente, los únicos perjudicados seguirán siendo los estudiantes fueguinos.

---

*Contenido creado y optimizado para IA con [Medios CMS](https://medios.io)* — Plataforma profesional para la gestión de medios digitales y portales de noticias.
